6/6/08

Reflexión sobre el cagar

Sí, cagar, esa actividad tan noble y a la vez tan despreciada que puedes hacer o bien sentado en el trono, tigre, cagadero, water, W. C., inodoro [...] o bien simplemente en cuclillas detrás de una palmera. Anoche, prodigadas por el bajón de haloperidol que me da de madrugada, llegué a las siguientes conclusiones:
Todo empieza unas horas antes cuando te empotras una buena jamancia entre pecho y espalda -normalmente no por el bujero de cagar sino por la boca- y cuando el bolo alimenticio ha pasado por tu boca, esófago e intestino delgado -¡Jo! ¡Cómo me cunden las clases de anatomía!- llega ya convertido en algo cercano a la mierda al punto álgido de esta reflexión: el intestino grueso. Repasemos lo que es tan interesante órgano: "Es básica mente un tubo gris por el que pasan las heces antes de defecar" lo describe el doctor Gutierrez; "¡Eho era mi primo Ceferino que'htaba mu' gordo!" lo describe un paleto que encontramos por ahí.
Cuando tienes bastante mierda ahí acumulada y hace presión notas la "llamada de la naturaleza" que suele preceder a una carrera al W. C. -seamos fisnos- mientras se lanza el tradicional grito de: "¡¡¡Me cago lah pat'abajo!!!".
Normalmente se consigue llegar al baño antes de que el cagamiento haya concluido; en caso contrario debería plantearse el cambiarse de ropa interior.
Pues bien cuando ya estás con los pantalones a la altura de las rodillas o los tobillos -opcional- puede comenzar el proceso en sí. Siempre que mi madre me ve compara el parir con el cagar: "el resultado es el mismo pero cuando cagas te puedes librar de lo que sale con tirar de la cadena". Sin embargo esto no siempre es así pues el proceso de cagar puede precisar distintos tipos de presión para expulsar las heces. Estos tipos van desde estar media hora empujando y luchando contra el estreñimiento hasta cuando tiene diarrea y sólo tienes que sentarte y dejar que ocurra solo.
Anoche me di cuenta de lo tranquilo que se siente uno sentado en el tigre totalmente en silencio oyendo cómo la mierda sale. El sonido era una especie de "gñeeeeeeeee ¡plouf!", delicioso... Pero el sonido no siempre es así ; si estuvieras estreñido oirías: "¡¡Gñoooooaaaaaargggh!!" pero en lugar de emitirlo tu ano saldría de tu boca -no la mierda, el sonido-; y si tuvieras diarrea oirías: "¡Ploufploufploufploufplouf!". Y tampoco es descartar algún "¡Pfff!" como muestra del buen funcionamiento del sistema digestivo.
Y después de vaciar los intestinos siempre ocurre que te levantas por mucho que lo intentas no puedes resistirte y miras dentro de la taza. A veces sale un zurullo tan bonito que te da pena tirar de la cadena sin que nadie lo admire así que llamas a toda tu familia y amigos, los metes a todos a presión en el baño y les muestras tu ópera prima; y, claro, cuando te miran raro y se apartan llegas a la conclusión de que eres un artista incomprendido.
Además puedes entretenerte -me acabo de dar cuenta de la cantidad de e's que tiene "entrenerte" ya haré una reflexión sobre ello- de otras formas como, por ejemplo, si tienes un poco de indigestión, mirar el papel higiénico después de usarlo e intentar adivinar qué son esos extraños tropezones -como semillas de sésamo, granos de maíz o trozos de lechuga-. Eso en el caso de que hubiera papel higiénico... ¿A quién no le ha pasado alguna vez que tras haberse quedado como Diox y su madre ha ido a limpiarse el trasero y ha descubierto con horror que no queda papel? En estos casos lo más frecuente es pedir auxilio al grito de: "¡¡¡No hay papeeeeel!!!". Pero, en otros casos, puedes intentar autosuficiente e intentar cogerlo tú mismo. Intentemos ahora hacer un pequeño ejercicio de imaginación para abarcar los peligros de esta última práctica. Imagínese el cuadro: acabas de plantar un pino matutino y ¡Oh, no! no hay papel así que te subes los pantacas sin cubrirte el culo y vas en busca de papel. Cuando, en ese momento, te encuentras de frente con tu madre, en bata y rulos, que aun medio dormida y sin llevar puestas las gafas te ve con los pantalones medio ajados y llega a la conclusión de que eres un violador. Y para rematarlo esa mañana tu madre tiene despierta la vena panadera con lo que está amasando pan con un rodillo entre las manos... El resultado es obvio.
El uso mas común que se le puede dar a la caca es ver como se pierde con un sonido de "¡Plowooooaaaaasssh!" al tirar de la cadena. Pero hay otros como usarla de abono, tirarla a la fachada del vecino, hacer vídeos de coprofilia -sirva de ejemplo htttp://www.2girls1cup.com/-, etc. En resumen un sinfín de posibilidades. ¡¿Y a qué esperas, mangarrián/a?! ¡Corre al servicio y perpetúa la noble tradición de cagar! ¡La humanidad estará en deuda contigo!

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