23/3/12

Pack to the Future! - 12


Parecía que a Jaime ya nada podía sorprenderle. Puede que Villacorazón estuviese vigilada por grandes monos araña albinos de seis brazos que portaban lanzas. Puede que estuviese totalmente enfocascada de púrpura, como las ropas de sus habitantes, los elfos sanguíneos, pequeños y alegres, siempre con sus calzoncillos rojos en la cabeza. Puede que su principal industria fuesen los casinos donde los aerófagos grises iban a gastarse el dinero que ganaban en las minas de viento de los Pulmones. Puede que nadie hubiese podido evitar mirarle a su paso por la villa... pero a él ya no le parecía tan raro.

Tras una jornada de camino, Jaime estaba cansado y necesitaría provisiones para proseguir el camino, de forma que buscó el local más barato del multiverso conocido como 'albergue' o 'posada de aventureros'. Ni siquiera miró el nombre de aquella en la que entró; se acercó a una de las mesas peor iluminadas, dejó sus armas en la silla junto a él y se sentó.

Mientras esperaba que con suerte alguien le atendiera, prestaba atención a los murmullos del resto de parroquianos, que poco a poco fue convirtiéndose en uno solo más alto que además trataba sobre él.

«Mirad, es un humano». «Hace siglos que no se ve un humano por aquí». «¿Es un clérigo?». «Lleva una maza y un escudo».

Jaime miró a sus armas al oír eso.

«Y va de blanco». «¡Lleva el símbolo sagrado!».

Jaime se miró a sí mismo, se llevó una mano a la cara y pensó para sí. Mierda, soy un clérigo.

«¿Pero qué son esas cosas que vuelan a su alrededor?». «¡Espíritus malignos!». «¿Por qué iba a ir un clérigo humano con espíritus malignos». «A lo mejor no es un clérigo, ¿y si quiere engañarnos?».

Jaime se sobresaltó.

 «¿Nos engaña haciéndose pasar por humano?». «¡Blasfemia!». «¡Es un clérigo blasfemo». «¡Matadlo!».

El supuesto clérigo blasfemo se levantó y se volvió para ver que muchos de los parroquianos —monos araña, elfos sanguíneos y aerófagos por igual— se habían levantado e iban a por él, furiosos.

—Caballeros —los tranquilizó—, no será necesario que...

Entonces fue como si el espaciotiempo titilara mientras se oía un molesto sonido. La turba furiosa, ahora asustada, empezó a mirar a su alrededor mientras parecía que todo iba a venirse abajo.

—Ah, perdón —se disculpó Jaime buscándose en el bolsillo—. Le pasa todo el rato, maldito trasto...

Sacó su blackberry, le dio un par de golpes contra la mesa y el temblor cesó tan pronto como había llegado. La turba asustada pasó a ser una turba sumisa que se arrojó al unísono al suelo, humillándose ante Jaime.

—Eh, que tampoco es para tanto...

—Mi buen señor —llamó su atención un viejo elfo sanguíneo que se había alzado con su bastón y ahora se acercaba a él con paso vacilante—, en mis cuatrocientos años de vida jamás había visto milagro semejante. ¿Sois en verdad un enviado del Señor Todopoderoso, creador del mundo, señor del sol? ¿Aquel al que las escrituras llaman Javier?

—¿Javier? —preguntó Jaime.

—Ciertamente, el nombre único y verdadero. Hace siglos que todos los herejes jaimitas fueron desmembrados, eviscerados y sus restos quemados públicamente.

—... Claro que soy enviado de Javier. Os estaba poniendo a prueba y la habéis superado —respondió Jaime intentando darse aires de grandeza. Dejó escapar una risa falsa mientras se preguntaba cómo salir de ahí lo antes posible.

—¿Y cómo habríamos de llamaros, oh, poderoso campeón? —siguió inquiriendo el viejo.

—J... —Se lo pensó mejor y puso la mejor pose que pudo—. Podéis llamarme Clérigo.

—¡Cuán apropiado!

—¿A que sí?

—Entonces, buen Clérigo, ¿podréis decirme si son ciertas las leyendas de que los enviados del gran Javier tienen el don de la curación? Cuentan que solo imponiendo las manos sobre alguien podían curar cualquier mal, como los achaques de este pobre viejo.

—Erm... claro, por supuesto, ¿por qué no?

—¿Entonces podríais...?

Jaime miró a los lados. Sol y Luna se encogieron de hombros. La multitud estaba expectante.  El anciano esperaba con la cabeza gacha, sujetando su bastón con ambas manos.

El clérigo tragó saliva, puso las manos sobre la cabeza del elfo sanguíneo y se concentró. Apretó con fuerza sus entrañas intentando canalizar algo, lo que fuera, y deseando no peerse.

Entonces sus manos empezaron a brillar, el universo volvió a temblar y el brillo se transmitió al anciano.

Cuando todo acabó, el viejo catricentenario levantó la cabeza lentamente y mirando a Jaime... gritó con alegría, arrojó el bastón y empezó a hacer cabriolas. Salió de la posada por una ventana haciendo un salto moral hacia atrás y se le vio correr en dirección al prostíbulo más cercano. No se volvió a saber de él.

Mientras Jaime se entretenía mirando las impresionantes acrobacias del señor, todos los demás se habían levantado y avanzaban hacia él rogándole que los curasen de las dolencias más nimias.

Antes de que lo aplastasen, el Clérigo se zafó y saltó por la misma ventana que el anciano, y huyó por la calle hacia un alto edificio que tenía un sol esculpido en la fachada. En aquel momento le pareció un buen lugar.

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  1. Yo voy a ir publicando una serie.
  2. Esa serie irá por capítulos de alrededor de no más de 1000 palabras de extensión.
  3. Vosotros tenéis libertad para hacer sugerencias para el próximo capítulo en los comentarios, las tendré todas en cuenta, aunque me reservo qué hacer con ellas.
  4. La única excepción es la primera que reciba, que aparecerá sí o sí en el próximo capítulo. Pase lo que pase.
  5. Conste que digo «primera sugerencia» y no «primer comentario». Cosas como «para ya de escribir, que das vergüenza ajena» y otras de vuestras muestras de entusiasmo espontáneo y/o odio, no cuentan.
  6. Además en un comentario puede haber más de una sugerencia. Si no están íntimamente ligadas, solo la primera cuenta como primera sugerencia. Por ejemplo «quiero que Pepito se burle de Juanito y que Juanito se vengue horriblemente» son dos sugerencias íntimamente relacionadas; «quiero que Pepito se burle Juanito y después vuelva a su planeta en una nave espacial», en principio no.
  7. Hay que leerlo todo con unos calzoncillos en la cabeza. Yo lo escribiré solo cuando las estrellas estén alineadas.

3 comentarios :

  1. Quiero que la iglesia cuente con un clérigo de verdad y que Jaime lo humille.

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    Respuestas
    1. Asumes demasiado, Mel. xD A ver por dónde salgo.

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  2. Maza, coraza, elfos, clérigos...la cabra tira al monte, cuando se es friki se es friki...xD

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